“Me identifico con la rebeldía de Dulcinea. Estuve castigada por no querer cantar ‘Juntos’ ”

Paloma San Basilio no deja de reinventarse: Desde su caserío del Baztán, en el que vive desde noviembre, a lo feliz que es ahora en el teatro con ‘Dulcinea’

Paloma San Basilio ha puesto banda sonora a canciones convertidas en himnos como Juntos o La fiesta terminó. De los conciertos se bajó el pasado año con su gira de despedida Gracias, pero sigue subiéndose a los escenarios con Dulcinea, que interpreta en el teatro Félix Petite (centro cívico Ibaiondo) este 7 y 8 de agosto, a las 20.00 horas, acompañada al piano por Julio Awad.

¿Qué le animó a decir sí a esta obra cuando ni había leído el guion? 

—Siempre he tenido mucha afición a la interpretación y era como una asignatura pendiente, aunque he hecho bastantes cosas con los musicales, con personajes complejos, pero quería adentrarme en el texto, puro y duro, y llevaba tiempo buscando una propuesta y con Juan Carlos Rubio, viendo opciones que me pudieran gustar encajar y defender, apareció Dulcinea. Primero apareció la idea. Y después el texto, que está muy basado en Cervantes, Unamuno y Juan Carlos. Un libreto maravilloso, que me está llevando por toda España y que estoy disfrutando tremendamente. 

San Basilio en ‘Dulcinea’ Cedida

Es una oportunidad también para descubrir a Dulcinea, porque, de hecho, en el Quijote, este personaje ni habla.

«Es una obra muy adelantada, pero no se está mintiendo. Y luego también hay una parte que es la que más me emociona, que es la de la recuperación de la idea quijotesca de buscar, de luchar, de no conformarte»

—Sí, yo creo que está fenomenal, porque realmente como nunca dijo nada, estaba todo por decir. Curiosamente, Cervantes era tremendamente feminista. Vivía rodeado de mujeres: con su mujer, hija, una hija que tenía de otra pareja, con su hermana, sobrina… O sea, que era un hombre que conocía muy bien el alma femenina. Y por eso describe las cosas como las describe. Y por eso puede hacer el monólogo de Marcela (la pastora), que realmente es de una modernidad, de un sentido común, de una belleza que difícilmente encuentras un texto así para defender la autonomía de la mujer. Es una obra muy adelantada, pero no se está mintiendo. Y luego también hay una parte que es la que más me emociona, que es la de la recuperación de la idea quijotesca de buscar, de luchar, de no conformarte. Que cualquier pequeña cosa que hagamos para defender un ideal, la justicia, la verdad, todo eso será bienvenido y no podemos renunciar y mirar para otro lado. Y toda esa parte del final, que es preciosa, que termina con una canción de Yvana, mi hija, es tremendamente emocionante y creo que es una obra que la gente está descubriendo, disfrutando… Y yo me siento muy feliz de poder hacer este trabajo, de poder dar voz a esta historia y de aprender tanto.

¿Y es doblemente especial que en esa última canción de la función la haya hecho su hija Yvana?

«Ahora, por ejemplo, estoy encantada porque mi hija Yvana está aquí, ha venido a España a estar conmigo y me va a ver por primera vez en Vitoria»

—Pues sí, porque ella es una gran compositora y cantante. Quería que me hiciera una canción, compone maravillosamente bien. Realmente, es la única canción que está en letra y música de autor original. Y la verdad es que ese final con mi querido Quijote es tan emocionante, tan épico, tan bonito. Tenerla ahí, de alguna manera, aunque esté muchas veces tan lejos (vive en EEUU). Pero, ahora, por ejemplo, estoy encantada porque está aquí, ha venido a España a estar conmigo y me va a ver por primera vez en Vitoria. 

¿Sí?

—Sí, estoy muy emocionada por ver qué siente y cómo ve con su canción allí cantada. Va a ser muy bonito.

Su autor y director, Juan Carlos Rubio, dice que lo va a hacer “con ironía, humor, dolor y absoluta sinceridad”. ¿Está de acuerdo o es que la quiere mucho?

—(Ríe) No, es que me conoce mucho. Cuando recibí el texto le dije, ‘pero bueno, vamos a ver, ¿tú me quieres mucho o me odias?’ Porque era un texto tan complejo, tan difícil de aprender. Estamos hablando castellano antiguo casi todo el tiempo. Pero yo creo que él sabía que, si me metía en algo, me metía a fondo. No de puntillas y con algo facilito como para hacer una transición. Si me tiro, me tiro a la piscina y ahí es donde también a veces sigo aprendiendo a nadar. Eso es lo más maravilloso. 

La venta de entradas también está yendo muy bien, semanas antes para esta funciones. ¿Qué le diría a los que se lo estén pensando? 

«Disfruto mucho cuando veo que ese trabajo que hago, tan de verdad, tan honesto, tan de frente y tan desnudo también, es compartido. Y cuando el público se pone de pie al final me emociona»

—Bueno, pues le diría que esta ha sido una experiencia única y maravillosa para todo el público. Llevamos más de 60 funciones. Y es cierto que la gente está respondiendo muy bien, está llenando los teatros. Yo disfruto mucho cuando veo que ese trabajo que hago, tan de verdad, tan honesto, tan de frente, tan desnudo también, es compartido. Y cuando el público se pone de pie al final me emociona. Porque, realmente, Dulcinea no es un musical, no es un concierto, no es un monólogo, es una mezcla de todo. Y luego quiero que tengan también claro que voy con uno de los mejores músicos de este país, que es Julio Awad, uno de los grandes compositores y un pianista espectacular. Y la música dialoga con la voz constantemente. Es un juego de identidades donde entras en una y sales en otra y nunca el espectador sabe lo que va a pasar. Y eso me parece fantástico. 

Esta Dulcinea, además, no quiere ser tan perfecta ni ideal, va a mostrar su rebeldía. ¿Se identifica con ella? Porque al hacer balance sobre su carrera ha reconocido que ha sido una rebelde con causa y que no se ha cortado a la hora de decir que no a según qué proyectos.

—Pues sí. Yo creo en la rebeldía bien administrada y con coherencia, desde la defensa de lo que tú eres. Es muy importante para no terminar siendo borregos, para que no nos digan lo que tenemos que hacer, y no nos marquen el paso. La rebeldía te ayuda también a pensar por ti mismo. Es una de las cosas que yo defiendo en la obra. Y también la valentía de arriesgar, para no tener miedo a entrar en terrenos desconocidos y seguir avanzando. Cada etapa de tu vida te propone cosas distintas. Y yo creo que eso también es muy importante para que siempre estemos en movimiento y descubriendo nuestros límites. Pero, a veces, la gente se queda en un sitio y deja de descubrir todo el tesoro interior que tiene y que podría llevarle a esas maravillosas cosas.

¿Y qué supone volver a actuar en Vitoria? Le ha dado tiempo a conocer algo de la ciudad o de sus actos de fiestas, como va a ser el caso? 

«Tengo una gran historia con Vitoria que siempre ha sido muy generosa conmigo. Es una ciudad maravillosa, yo estoy encantada»

—He cantado mucho allí, he estado en unas fiestas, he cantado en teatro, estoy también con Los Chicos del Coro. Tengo una gran historia con Vitoria que siempre ha sido muy generosa conmigo. Es una ciudad maravillosa, yo estoy encantada. Y sí, voy a disfrutar de la ciudad todo lo que pueda y a compartir esa belleza y esa forma de especial que tiene la gente en Vitoria con Dulcinea, con un proyecto que creo que les va a gustar mucho.

El año pasado fue el de su gira de despedida de la música. ¿Cómo es posible que tuviera manía al principio a su tema de Juntos

—(Ríe) Por la rebeldía, porque fue una canción que me impuso la compañía de discos, del productor italiano que yo tenía en ese momento. Yo no la quería cantar porque a mí me gustaban las canciones con desarrollo, con registro vocal, y por prejuicios también. Y la verdad es que cuando me impusieron esa canción una parte de mí preguntaba ¿pero por qué? De hecho, grabé tres temas juntos y otros dos más y a la tercera canción me fui del estudio y no grabé más porque me daba cuenta de que lo que tenían era domesticarme y yo no quería. De hecho, estuve castigada un tiempo por mi compañía de discos.

Pero también hay que ser muy humilde porque también tienes que entender cosas que tu propia perspectiva es demasiado subjetiva. Y cuando yo vi que a los niños les gustaba esa canción, con esa chica bailando en una especie de escenario que parecía una ciudad, dando saltitos, con una coreografía preciosa…. Dije: qué magia tiene. No estaban tan equivocados. Y desde entonces la empecé a amar. Era un concepto distinto del que yo tenía, pero lo grande es que eso ha traspasadogeneraciones. Es una canción que hace que la gente esté contenta, que se levante a bailar, que celebre.

El otro día, cuando me dieron el premio del orgullo gay y me puse a cantarla ahí en la Plaza de España, y tanta gente cantándola… Yo decía, qué pocas personas en el mundo del espectáculo tienen un himno tan transversal como este. Qué suerte y qué privilegio. La he cantado de mil formas distintas, en versión rock, en versión blues, en versión rock. Pero reconozco que tiene magia esa canción.

TRAYECTORIA MUSICAL

Y cuando hizo Evita, por ejemplo, fue una rareza también dentro de los musicales, pero este papel fue también transformador

«Me obligaron a hacer 11 funciones a la semana. O querían acabar conmigo, o yo acababa con ellos. Y ahí fue mi primer gran reto, donde dije, yo puedo y tengo que hacerlo»

—Sí, era un reto. Yo no había hecho nunca musicales. Y de pronto, me enfrenté con el gran personaje. Además, era ópera, con lo cual tenías que cantar todo el tiempo. No había texto, aunque toda la palabra estaba apoyada en la música. Pero con una tesitura brutal, donde había que subir, que bajar, con un desarrollo dramático muy fuerte, donde terminabas muriendo todos los días. Y la verdad es que fue un tiempo difícil, con mucho esfuerzo, con muchas dificultades, sobre todo del entorno.

«Con ‘Evita’ me obligaron a hacer 11 funciones a la semana. O querían acabar conmigo o yo acababa con ellos. Y ahí fue mi primer gran reto y donde dije, yo puedo»

Tienes que luchar siempre con toda la gente que no cree en lo que tú haces. Y tienes que poder con eso. Sobre todo, porque me obligaron a hacer 11 funciones a la semana. O querían acabar conmigo o yo acababa con ellos. Y ahí fue mi primer gran reto, donde dije, yo puedo y tengo que hacerlo, porque quiero salir adelante, porque tengo una hija, un proyecto de vida y ya me lo han intentado truncar más de una vez. Y fue un giro muy importante.

LA MÚSICA ACTUAL

Y hablando de temas que han traspasado generaciones. En alguna ocasión ha comentado que antes la música sí que formaba parte de la vida de las personas durante mucho tiempo, pero ahora ya no es tan importante la letra o el texto.

«Hay como una voracidad: la misma capacidad que tiene de impactar, a veces la tiene de pasar y que venga el siguiente. Y eso hace más difícil que la música permanezca, incluso con la generación anterior»

—Sí, yo creo que lo que hay es mucha más velocidad. Los tiempos son mucho más cortos. Nosotros teníamos un disco, sacabas 10 temas, sonaba a lo largo de ese año, del siguiente… Es cierto que había más capacidad de permanecer en la memoria colectiva también. Lo pasaban también de padres a hijos. Iba en el coche con mis padres enseñando música. Toda esa permeabilidad que había generacionalmente hablando, creo que ahora es más difícil. Es todo muy rápido, muy explosivo, un impacto muy fuerte. Y hay como una voracidad: la misma capacidad que tiene de impactar, a veces la tiene de pasar y que venga el siguiente impacto. Y eso hace más difícil que la música permanezca, incluso con la generación anterior.

Ahora, de hecho, para triunfar en la música no hace falta ni tener voz ni cantar en directo.

«Ahora mismo diríamos que el talento va en otra dirección, que es capacidad, a lo mejor, de comunicación, de crear una imagen, de crear una propuesta audiovisual, etc.»

«Y ver cómo se hacen conciertos en playback total, pues alucino porque que tu voz se expanda, es una sensación tan bonita… Es aire, que entra y que sale, transformado en sonido, es maravilloso»

—Soy muy respetuosa con lo que cada uno decide hacer. Son tiempos distintos y no se puede pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ahora mismo diríamos que el talento va en otra dirección, que es capacidad, a lo mejor, de comunicación, de crear una imagen, de crear una propuesta audiovisual, etc. Pero sí es cierto que yo, como cantante, que nazco y que vengo de una generación que para grabar una canción tienes que cantarla entera, de arriba a abajo, no podías repetir. Porque si te equivocabas, tenías que empezar otra vez.

Y ver cómo se hacen conciertos en playback total, pues alucino porque que tu voz se expanda, es una sensación tan bonita… Es aire, que entra y que sale, transformado en sonido, es maravilloso. También iba con bailarines, cuando al principio no iba nadie. Y bailaba muchísimo, pero lo hacía cantando: me subían por arriba y por abajo y seguía con el micrófono. Entonces, me choca mucho, pero cada época tiene sus lenguajes, tiene sus formas de expresión, de comunicación y es perfectamente válido.

En una escena de ‘Dulcinea’ Cedida

SHOWS

Entonces, de ‘La Casita’ de Bad Bunny, ni hablamos, ¿no? 

«Yo veo a Rosalía cantando por derecho. Es un artista, que genera emociones, que crea, que se arriesga y que tiene talento. Entonces, creo que todavía hay esperanza, todavía hay un mundo rescatable»

—Déjalo, déjalo, déjalo… Vamos a cambiar de tema porque (ríe) me empieza a salir un escorpión. Yo veo a Rosalía cantando por derecho. ¿Te gusta o no la música que hace? ¿Estás de acuerdo con el concepto? Pero, Dios mío, esto es un artista, que genera emociones, que crea, que se arriesga y que tiene talento. Entonces, creo que todavía hay esperanza, todavía hay un mundo rescatable.

El otro día, por ejemplo, es curioso, pero ves el middle time que hubo en el partido (de la final del Mundial)… No soy muy futbolera, pero mi hija me dijo, ‘mamá, ¿me vas a dejar sola viéndolo?’. Y realmente a mí, ¿qué es lo que más me impactó? Jennifer Hudson cantando el himno, Justin Bieber solito con su guitarra y Tom Cruise diciendo unas palabras en mitad de un estadio. Al final, lo que me llega es la palabra, la verdad. 

Y fue de las pocas veces que ha habido música clásica en ese tipo de descansos, con Gustavo Dudamel.

—Fíjate, Dudamel. Dios mío. Eso es lo que me llega, lo que es verdad, sin subterfugios y sin camuflajes. Y lo demás me parece espectáculo, algo para el consumo.  

SIGUIENTES PROYECTOS

Y aunque tiene clarísimo que jubilarse es morirse un poco, ¿qué hará después de esta gira de teatro? ¿Ha dicho si hay algún otro proyecto ilusionante? 

—Pues sí, ya tengo dos proyectos. Uno detrás de otro. 

Uno tengo entendido que es una novela. 

«Ahora mismo estoy a punto de empezar mi cuarta novela, pero necesito tiempo. También estoy a punto de volver a pintar, porque este valle (el de Baztán) es una cosa maravillosa. Y luego estamos preparando un proyecto para después de Dulcinea y otro»

—Sí, esa es una parte. Ahora mismo estoy a punto de empezar mi cuarta novela, pero necesito tiempo. También estoy a punto de volver a pintar, porque este valle (el de Baztán) es una cosa maravillosa: los tonos, los verdes. Y luego estamos preparando un proyecto para después de Dulcinea y otro posible después del otro proyecto.

¿Pero de teatro? 

—Sí, de teatro. También con música. Es cierto es que ya he cerrado la etapa de conciertos. Tengo uno que voy a hacer ahora en la Feria de Málaga, que es donde empecé la gira Gracias en España. El año que viene haremos otro de cierre en Madrid, en el Teatro Real, en el mes de mayo. Y no hay más. El concepto de concierto ya está en otra etapa de mi vida. Tengo que seguir avanzando y buscando espacios nuevos. Y estoy muy cómoda en lo que estoy haciendo. Me encanta el teatro, lo paso divinamente bien. Me resulta maravilloso. Estoy feliz con lo que hago, subiéndome ahí, sin parafernalias… No tengo metas. Voy un poco viendo lo que hago… Y bueno, pues hasta me vaya.

¿Y este verano va a tener tiempo para pasar algo de días en su caserío de Navarra, que le sirvió de inspiración para su libro Uxoa

—Sí, es que yo ya vivo aquí, desde noviembre. ¿Ves como paso página? Es la mejor decisión que he tomado en los últimos años, porque eso sí, luego cada vez que entro en una ciudad estoy como Paco Martínez Soria diciendo ‘¡Madre mía! ¡Eso qué es!’ Y hago muchos kilómetros, porque claro, todos los fines de semana tengo que ir a algún sitio. Pero la verdad es que estoy feliz. Ahora, hace un ratito he estado regando, porque no nos llueve nada. Yo no sé qué está pasando. 

Eso iba a decir que igual en Navarra se sobrellevaban mejor las olas de calor que en el sur, pero con el cambio climático… 

—Tengo este caserío desde el año 2000, que lo rehabilité entero, porque es de 1.600. El pobrecito mío, estaba destruido. Desde entonces, no había pasado un mes y medio sin llover en esta tierra. Era una cosa impensable. Y ahora estamos con todos los prados amarillentos. Es una sensación tan rara, con lo verde que es todo el Baztán…

Por último, hace nada, en la final de Tu cara me suena, fue imitada por Cristina Castaño. No sé si ha tenido la oportunidad de ver ese programa. 

«Para ver la final del Mundial tuve que sacar la televisión del garaje»

—No, porque con decirte que para ver el partido de fútbol (el de la final del Mundial), tuve que sacar la televisión del garaje. No la veo. Me siento en el porche y leo Ahora estoy con los clásicos, con Stendhal, pero me imagino que lo habrá hecho estupendamente bien, porque es una chica fantástica, le ha visto hacer musicales como Cabaret y ella vale, es estupenda.