Ansiedad, autolesiones y dificultades emocionales son frecuentes, según el recién publicado V Plan de adicciones 2026-31 del Ayuntamiento de Gasteiz
El Ayuntamiento de Vitoria ha publicado el nuevo plan de adicciones 2026-31 aprobado en marzo. Se trata de una herramienta dirigida a orientar, coordinar y reforzar las políticas sociales de prevención, atención e intervención en materia de adicciones.
Según las tendencias de consumo detectadas, en Vitoria predominan alcohol, cannabis y psicofármacos, tanto entre la población adolescente como entre la adulta. Son las sustancias más consumidas.
El alcohol mantiene una presencia elevada y constante en todas las edades; el cannabis destaca especialmente entre los jóvenes y los psicofármacos muestran un aumento progresivo entre las mujeres y en edades más avanzadas.
Inicio a los 14 años
La edad de inicio es temprana y desigual. Así, son edades especialmente bajas en alcohol y cannabis, en torno a los 14-16 años y el alumnado de FP básica presenta patrones de consumo más intensos y precoces.
Consumidor de cannabis. Europa Press
Sobre la aparición y consolidación de adicciones, el juego con apuestas, principalmente presencial, constituye la principal adicción comportamental atendida en el sistema asistencial.
En adolescentes, las apuestas deportivas y las máquinas tragaperras concentran la mayor prevalencia.
Además, el uso compulsivo de internet, redes sociales y videojuegos emerge como un factor relevante, especialmente entre población menor de 24 años.
Alcohol, cannabis y cocaína
La situación asistencial está marcada por el alcohol y el policonsumo, ya que el alcohol continúa siendo la primera causa de demanda de tratamiento, seguido del cannabis y la cocaína.
Asimismo, se observa un patrón de policonsumo frecuente, con combinaciones habituales de estas tres sustancias.
La población atendida es mayoritariamente masculina y de mediana edad, aunque la presencia de mujeres aumenta en los recursos.
También crece el malestar emocional relacionado con el consumo. En este sentido, los agentes educativos y sociosanitarios destacan un aumento de los problemas de salud mental, especialmente ansiedad, autolesiones y dificultades emocionales en jóvenes.
“La alta relación trastornos mentales-adicciones es hoy un reto central para el sistema”, sostienen.
Factores de riesgo
Los consumos y adicciones se distribuyen de forma desigual. Existe una mayor presencia en contextos de vulnerabilidad socioeconómica, familias desestructuradas, hogares tutelados y población migrante.
La soledad, el aislamiento y la falta de apoyo familiar emergen como detonantes significativos.
Líneas estratégicas
Ante esta realidad, el V plan de adicciones se sustenta en cuatro líneas estratégicas a desarrollar los próximos seis años.
- La primera encaminada a regular el entorno para reducir la accesibilidad y el consumo y fortalecer la capacitación de los profesionales.
- La segunda persigue fortalecer la atención a la salud mental y emocional vinculada a las adicciones potenciando otras intervenciones no farmacológicas y acciones para reducir el estigma en salud mental y adicciones.
- El objetivo de la tercera línea de actuación es reforzar la oferta de ocio saludable y de las alternativas para desnormalizar el consumo asociado al ocio y dar a conocer los recursos en materia de prevención de adicciones dirigidos a la ciudadanía.
- La cuarta línea va en la necesidad de fortalecer y mejorar los servicios de asistencia a las personas en situación de vulnerabilidad.
Consumo de cerveza. E.P.
Por su parte, la percepción ciudadana es de incremento y normalización del consumo. La encuesta municipal refleja preocupación por el consumo de alcohol, tabaco y cannabis en los barrios, así como por las conductas vinculadas a las redes sociales y apuestas.
Convivencia e inseguridad
La ciudadanía considera, además, que todo ello impacta en la convivencia, inseguridad y deterioro de los espacios públicos y, por ello, propone medidas centradas en control, prevención, educación y regulación ambiental.
Asimismo, se detecta la necesidad de una mayor coordinación entre instituciones. Los agentes municipales y las entidades sociales coinciden en que hay fragmentación de recursos cuando se necesitan protocolos comunes.
