Tadas busca remontar el vuelo

El lituano se exige recuperar el mejor nivel tras un aciago último curso donde apenas se le vio

La última temporada de Tadas Sedekerskis ha sido una de las más complejas y accidentadas desde su llegada a Vitoria. El capitán azulgrana pasó gran parte del curso alejado del parqué por culpa de unos persistentes problemas en el tobillo que condicionaron por completo su temporada. Con apenas 26 partidos disputados entre la Liga ACB y la Euroliga, cada intento de reaparición se convirtió en una carrera de obstáculos para recuperar las sensaciones y volver a competir con normalidad.

El origen del problema se remonta al verano anterior, cuando el alero regresó de competir con la selección de Lituania con molestias en el tobillo. Pese a que intentó seguir jugando durante los primeros meses para ayudar al equipo, la articulación no terminó de responder.

La situación se complicó con el paso de las semanas y en diciembre tuvo que pasar por el quirófano por primera vez, después de haber intentado convivir con unas molestias que terminaron condicionando su temporada desde el principio.

Sin embargo, aquella primera operación tampoco acabó del todo con el problema. Cuando intentó aumentar la carga de trabajo, el tobillo volvió a dar señales de alarma y el regreso se fue retrasando.

Apenas unos meses después tuvo que someterse a una segunda intervención. El intento de aguantar y jugar con dolor no evitó el quirófano y, por ende, su temporada quedó prácticamente perdida. Cada regreso se convirtió en un nuevo paso atrás, dejando al capitán sin la continuidad necesaria a la hora de poder recuperar su mejor nivel. Al final, lo que comenzó como unas molestias terminó condicionando prácticamente todo su curso.

Golpe al esquema

Esta ausencia prolongada también afectó a los planes de Paolo Galbiati. Sedekerskis se ha convertido en una pieza importante del Baskonia gracias a todo lo que aporta al juego: rebotes, defensa, trabajo oscuro y capacidad para jugar tanto de alero como de ala-pívot.

No es un jugador que necesite tener el balón en las manos para ser útil y buena parte de su valor está precisamente en todo lo que hace para que funcionen sus compañeros.

Sin él a pleno rendimiento, el Kosner Baskonia tuvo que repartir sus minutos y sus funciones entre otros jugadores. Su baja dejó un hueco especialmente complicado de cubrir en defensa y en el rebote, dos de las facetas en las que más ayuda el lituano. Durante demasiados meses, el equipo ni siquiera supo cuándo podía contar realmente con su capitán.

El regreso se convirtió en una incógnita recurrente y cada nuevo paso adelante llevaba aparejada la duda de si el tobillo respondería. Más allá del tiempo que estuvo fuera, lo que condicionó su temporada fue la incertidumbre que acompañó prácticamente cada intento de regreso. Para el propio jugador, el curso supuso también un frenazo en un momento importante de su carrera.

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Sedekerskis había ganado peso dentro del equipo durante las últimas temporadas y era por méritos propios uno de los referentes del vestuario. Esta vez, sin embargo, tuvo que ver buena parte de la temporada desde fuera. Además, su ausencia se dejó notar en un equipo que perdió durante muchos meses una de sus referencias dentro y fuera de la pista. Su liderazgo se basa más en el trabajo diario, el esfuerzo y el compromiso que en los discursos, y esa figura también ha ido ganando peso con los años.

El excelso nivel que alcanzó en su día bajo el manto protector de Ivanovic no ha vuelto a verse en Vitoria por diferentes razones

Ante este panorama, el internacional lituano ha decidido no acudir este verano a los compromisos de Lituania en las ventanas FIBA. Una decisión que también responde a la necesidad del Kosner Baskonia de recuperar cuanto antes a uno de sus jugadores más importantes.

Después de una temporada en la que pasó dos veces por el quirófano y apenas pudo aportar al equipo, ya no hay margen para seguir esperando. Sedekerskis ha optado por centrarse en su recuperación y llegar al próximo curso con una prioridad clara: que el tobillo deje de ser protagonista y sea su rendimiento el que vuelva a hablar por él.

Tadas Sedekerskis se abraza con Dusko Ivanovic en una imagen que refleja la fuerte conexión entre el capitán y el técnico balcánico Alex Larretxi

Sin los compromisos con Lituania, desde luego dispondrá de más tiempo para trabajar y evitar esfuerzos innecesarios antes de regresar a los entrenamientos.

Volver a ser Tadas

Mientras el jugador trabaja en su recuperación, el Baskonia espera por fin su mejor versión sobre la pista. El club azulgrana renovó a Sedekerskis por cinco temporadas, hasta 2029, en una apuesta clara por un jugador que llegó a Vitoria con solo 15 años y que ha crecido dentro de la entidad.

Después de sus cesiones en Huesca, Burgos y Nevezis, el lituano regresó para convertirse en uno de los referentes del primer equipo y, finalmente, en su capitán.

La relación entre Sedekerskis y el Baskonia va más allá de un contrato: lleva más de una década vinculado al club, conoce la ciudad y se ha convertido en uno de los jugadores más reconocibles para la afición.

Ahora, tras una temporada marcada por dos operaciones y muchas dudas sobre su tobillo, tanto los dirigentes como la afición suspiran por que vuelva a ser el jugador todoterreno que creció de manera imparable bajo el manto protector de Dusko Ivanovic. Con el montenegrino, Tadas ofreció su mejor baloncesto, pero aquella versión deslumbrante continúa sin reaparecer por diferentes causas.