El conjunto albiazul informa mediante un comunicado oficial que ha resuelto el contrato del central serbio por «una disminuci√≥n manifiesta, voluntaria y continuada del rendimiento de trabajo normal o pactado»
La relación entre el Deportivo Alavés y el central serbio Nikola Maras terminó este jueves de la peor manera posible: con un despido disciplinario del jugador a causa de «una disminución manifiesta, voluntaria y continuada del rendimiento de trabajo normal o pactado«, según ha informado el club mediante un comunicado oficial.
En definitiva, el club gasteiztarra alega que el futbolista serbio ha rendido y entrenado voluntariamente por debajo de su nivel, incumpliendo su contrato, lo cual permite a los gasteiztarras despedir al jugador sin necesidad de abonar el sueldo que le quedaba por cobrar en Vitoria. De esta manera, libera a una de sus fichas más cuantiosas antes de que cumpla su último año de contrato, que expiraba en el verano de 2027.
Se trata de un movimiento que, aunque esté recogido en el Convenio Colectivo entre la Asociación de Futbolistas Españoles y LaLiga, se produce en muy pocas ocasiones y que evidencia el hartazgo que existía en Ibaia con un futbolista que llegó cedido procedente del Almería en el verano de 2022 y por quien se ejecutó la opción de compra en 2023, tras conseguir el ascenso a Primera División.
Desde entonces, sin embargo, no volvió a disputar ningún encuentro de liga con los albiazules y su aportación se reduce a tres participaciones en Copa del Rey en el curso 2023-24 y tres cesiones al Levante, al Sporting de Gijón y el pasado curso al Mirandés.
Claro que para despedir a un jugador unilateralmente es necesario la aportación de pruebas que refuten la postura del club y para ello el Alavés ha remitido «entre otros elementos, un informe incorporado al expediente que analiza de manera integral y longitudinal el rendimiento del jugador durante la totalidad de su relación contractual con el club», según detalla la nota de prensa.
ùêÇùê®ùê¶ùêÆùêßùê¢ùêúùêöùêùùê® ùê®ùêüùê¢ùêúùê¢ùêöùê•: Nikola Maras https://t.co/GBW6WrM7X0 pic.twitter.com/2pXoTZGBvu
— Deportivo Alav√©s (@Alaves) 13 de agosto de 2026
Para elaborar ese informe, el conjunto babazorro ha utilizado diferentes herramientas estadísticas y los datos de los chips que visten los futbolistas durante los entrenamientos para medir su desempeño y rendimiento físico, las cuales demostrarían que Maras ha estado ejercitándose sin realizar el mismo esfuerzo que sus compañeros.
Concretamente, «se han evaluado diferentes parámetros objetivos de su actividad deportiva, incluyendo datos técnico-tácticos obtenidos a través de Wyscout, métricas de rendimiento físico competitivo procedentes de SkillCorner y registros relativos a la carga y al comportamiento del jugador en los entrenamientos recopilados mediante los sistemas Catapult y WIMU».
Todo ello ha permitido concluir que «se ha producido una disminución manifiesta, voluntaria y continuada del rendimiento de trabajo normal o pactado del jugador».
Durante la tramitación del expediente, Maras ha podido «formular las alegaciones correspondientes», lo cual «no ha desvirtuado los hechos que motivan la decisión tomada por el club». Tras todo este proceso, el Alavés le ha comunicado su despido y Maras deja de pertenecer desde este jueves al club vitoriano.
Fichaje desastroso
De esta manera un tanto insólita se pone fin a una relación que dio buenos frutos en la campaña 2022-23, pero que desde que el jugador pasó a ser propiedad del club ha resultado tormentosa para ambas partes.
Mientras el serbio no ha tenido oportunidades de mostrar el nivel que en su primer año ayudó al equipo a llegar a Primera División, para el Alavés el contar con un futbolista con una ficha muy elevada, esa «disminución del rendimiento de trabajo normal» y reticencia a buscar nuevo destino o perdonar dinero ha supuesto un dolor de cabeza constante.
Más aún teniendo en cuenta que para contratarlo se pagó 1,5 millones de euros y que el futbolista se convirtió en ese momento en uno de los mejor pagados de la plantilla con una ficha que también rondaba el millón y medio de euros anuales.
Finalmente, el Glorioso ha recurrido a la legalidad para despedir al jugador por la vía disciplinaria y terminar con una relación que se ha enturbiado progresivamente hasta desembocar en esta contundente decisión.




